ESENCIAS COMPARTIDAS
25.02.26 - 30.04.26
La materia late en silencio.
No es forma: es presencia.
No es límite: es tránsito.
Lo que parece sólido vibra.
Lo que no se ve, sostiene.
La materia recuerda.
Guarda en su interior el pulso de lo que fue y la intuición de lo que aún no tiene forma. Un latido contenido, energía en estado de espera.
Hay presencias que no se imponen, pero transforman. Presencias que vibran en silencio y nos invitan a habitar el espacio de otro modo, más lento, más atento, más poroso. Allí donde la luz roza la forma y la forma respira con el entorno, lo visible deja de ser límite.
Todo se entrelaza sin jerarquías: lo denso se vuelve sutil, lo firme se vuelve permeable, lo que parecía opuesto descubre que compartía una misma raíz. La materia ya no pesa, la materia resuena. Y en esa resonancia, algo invisible encuentra su lugar en el mundo sensible.
VERÓNICA MAR
En las esculturas de Verónica Mar, las formas depuradas y la materialidad intensa generan presencias que parecen contener un pulso interno. Sus piezas no describen ni representan: emanan. Funcionan como núcleos de energía, como puntos de resonancia donde el espacio se concentra y se transforma. Cada volumen, cada curva, cada superficie opera como un tótem contemporáneo que invita a detenerse y a afinar la percepción.
Mar trabaja desde la esencialidad, eliminando todo lo superfluo para que la materia pueda revelar su vibración. Su práctica, cercana a la meditación activa, se sitúa en la frontera entre escultura e instalación, configurando entornos donde lo sensorial se vuelve protagonista. Sus obras no buscan imponerse; aparecen de manera silenciosa, casi ritual, activando el espacio que las rodea y permitiendo que sea el espectador quien complete la experiencia. En su trabajo, lo invisible se manifiesta como una potencia latente: aquello que no se ve, pero se siente.
FERNANDO DE ANA
Fernando de Ana es reconocido por sus creaciones geométricas abstractas, elaboradas mediante la compleja técnica de la resina y complementadas con elementos de neón e iridiscencia. Su obra puede describirse como un punto de encuentro entre pintura, escultura y collage, siendo los materiales seleccionados la base fundamental de su trabajo.
Sigue prácticas minimalistas y dispone cuidadosamente los elementos superpuestos de sus piezas para evocar temas de interacción, creando un diálogo tanto entre el espectador y la obra, como entre el espectador y su entorno.